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viernes, 23 de junio de 2017

Noche de San Juan


Originariamente ligada a la llegada del solsticio de verano (21 de junio) en el hemisferio norte, de origen pagano que más tarde se cristianizó, guardando ritos y tradiciones unidos al fuego, al agua y a las hierbas.

 En la cultura celta los druidas celebraban la llegada del solsticio de verano encendiendo grandes hogueras, buscando la bendición de tierras, hombres y ganado.

Los griegos encendían hogueras purificadoras en honor a Apolo el dios del sol y de la luz. Los romanos dedicaron a su diosa Minerva unas fiestas con el fuego como protagonista.

En México, los guerreros aztecas realizaban rituales de culto al sol para que el fuego ayudara a la tierra y hombres a obtener buenas cosechas. Los bereberes del norte de Marruecos y Argelia encienden desde hace siglos, hogueras en las plazas de los pueblos y lugares que necesitan ser purificados.

Para la tradición hindú el solsticio de verano representa la vía de los ancestros. Las cenizas de las hogueras se guardaban todo el año.

 Tras la cristianización de esta fiesta, la noche del 23 al 24 de Junio se convierte en una noche santa, sagrada y de purificación, sin abandonar por eso su aura mágica y pagana. Se festeja como la noche más corta y mágica del año, la llegada del solsticio de verano.

El fuego es una de los tres símbolos en que se basan los rituales ancestrales de esta noche, y, que aún persisten. Es el elemento purificador que nos libra de la mala suerte y de todo lo que queremos dejar atrás.

El agua es el segundo símbolo de San Juan, se dice que esta noche todas las aguas tienen virtudes curativas, por eso en muchos lugares es costumbre bañarse en el mar o el rio.

 Las hierbas es el tercer elemento, se cree que las plantas multiplican sus propiedades curativas esta noche.

Datos extraídos de la red