Si amanece y ves que estoy durmiendo... despiértame.

Eres un ganador, no porque no hayas perdido nunca sino porque nunca das nada por perdido. Regalo de Cherokee

sábado, 11 de diciembre de 2010

La zambomba y el caga tió

La zambomba o tambor de fricción es un instrumento de música encuadrado dentro de los instrumentos de barro.



Tradicionalmente las zambombas se han elaborado en las casas utilizando objetos del ajuar doméstico: cantaros, orzas y macetas, o de su entorno próximo: arcaduces y atanores (trozos de cilindro de barro cocido que se utilizaban para la conducción de agua) estos objetos se cubrían con piel, vejiga o tela, (membrana) y sujetando en dicha membrana una caña o carrizo en el centro de la misma.

Actualmente la elaboración casera se da en muy pocos lugares y se impone donde las hay la comercializada con formas derivadas de las originarias y artesanales.

El sonido se produce al vibrar la membrana cuando se fricciona la caña o carrizo con la palma de la mano humedecida o con los dedos húmedos. Su sonido es grave, ronco e indeterminado y viene a marcar el ritmo de las coplas y romances.

“En mi casa nunca faltaba una zambomba, cada año nuevo... mi padre y mis tíos, por lo menos dos de ellos, se las fabricaban, cada una tenía su sonido y su rum-rum --- rum-rumm acomapañaban nuestras canciones... villancicos y otros... a veces improvisados al perder los músicos el hilo de la canción, los demás acompañábamos con panderetas, carracas, cucharillas golpeando las botellas de anís ... los peces en el rio, daban vueltas y vueltas... y si la cosa subía de tono... la estrofa siguiente era el carro perdido ... o vamos a contar mentiras tralará...” Kalida.


El "Caga Tió" es una tradición catalana y occitana propia del entorno rural y es una mezcla mágica entre el árbol de navidad y Santa Claus. Desde principios de diciembre el "tió", un tronco destinado a convertirse en "tizón" en la chimenea, aparecía en las casas abrigado con una manta y los niños lo alimentaban cada día hasta llegar la Nochebuena.



Este tió ataviado con carita sonriente, manta y patitas de madera, ha vivido ya en Catalunya, Caracas y ahora en Panamá.